XXIV Manifiesto del Día Regional del Patrimonio «Unidos en la defensa de un patrimonio diverso»

“Unidos en la defensa de un patrimonio diverso”

El ingente patrimonio que conservamos en Castilla y León y los muchos esfuerzos que se realizan para garantizar su conservación requieren una unidad de acción, para conseguir eficacia.

Necesitamos unidad de acción, apoyándonos entre los distintos grupos que nos preocupamos por la conservación y defensa del patrimonio, detectando los problemas, denunciando los abusos, las malas prácticas o el abandono en que se encuentra gran parte de nuestro patrimonio, compartiendo estrategias y presentando reivindicaciones conjuntas.

Necesitamos instituciones públicas y empresas privadas que en sus intervenciones en el patrimonio sean ajustadas a los criterios históricos, técnicos y arquitectónicos. El número de edificios de Castilla y León en peligro, incluidos en la Lista Roja de Hispania Nostra sigue aumentando año tras año, y actualmente en 2026 nuestra Comunidad Autónoma de Castilla y León se encuentra el 35 % del total de bienes en peligro de España, con un total de 547 bienes patrimoniales.

Solo en este último año se han incluido 14 nuevos. Ante la incapacidad de las instituciones por remediar esta situación, es evidente que no podemos delegar en ellas toda la responsabilidad, y que el esfuerzo de las Asociaciones por la Defensa del Patrimonio es más necesario que nunca.

Necesitamos un movimiento asociativo fuerte, que pueda crecer e incorporar a gente joven, que es el mejor cauce para responder a una necesidad crítica de participación ciudadana, que pueda complementar la labor de las instituciones públicas. Nuestras organizaciones actúan como vigilantes del cumplimiento de la normativa vigente y como puentes entre la sociedad y la administración para evitar la pérdida de bienes culturales, naturales y artísticos.

Las asociaciones actúan como un «observatorio del patrimonio», identificando situaciones de abandono, expolio o malas intervenciones que las administraciones a veces pasan por alto. Exigen el cumplimiento de la ley frente a posibles negligencias o decisiones políticas que pongan en riesgo bienes históricos, como la falta de recursos técnicos en municipios pequeños.

Necesitamos también una mayor educación y sensibilización, para fomentan una conciencia social sobre el valor de la herencia recibida, recordando que es obligación de todos conservar nuestro patrimonio para las generaciones futuras. Necesitamos propietarios comprometidos. Pero para ello también es necesario estimular e incentivar a los propietarios en el cumplimiento de sus obligaciones y responsabilidades cuando el patrimonio protegido, bajo su custodia y propiedad, tiene riesgo de daños, colapsos, o está sujeto a robos u otros actos lesivos infringidos por terceros.

De la misma manera, se debe observar un mayor celo desde las administraciones públicas con los propietarios, para detectar negligencias o dejadez de funciones.

Propiedad, sociedad civil y administraciones públicas tenemos una responsabilidad y unas obligaciones, además de un deber moral, unidos, en la defensa de nuestro patrimonio. Solo así, entre todos, conseguiremos revertir esta situación de creciente deterioro, y mantener con una correcta conservación un patrimonio que ahora parece nos desborda.

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